jueves, 19 de mayo de 2016

Battle Royale

Ahora que se vuelve a poner de moda la lucha de clases, esa estrategia política tan chunga que consiste en, básicamente, crear un complejo de inferioridad en los que somos más pobres que las ratas para utilizarnos como carne de cañón contra ese supuesto enemigo que son los que tienen más pasta, es un buen momento para sacar el tema de los elitismos que hay entre los diferentes "tipos" de lectores.

Corona que que te regalaban con la
compra de La Broma Infinita.
No voy a extenderme mucho, lo justo para dejar aquí esta reflexión.  Y no, no voy a hablar de Battle Royale como podría deducirse por el título de la entrada. Igual otro día, que es una de mis novelas favoritas. La cosa a la que voy es que entre los lectores (o los consumidores de narrativa en general, venga en el soporte en el que venga) también se da esa ridícula y dañina lucha de clases. Los que leen a García Márquez miran con condescendencia a los consumidores de bestseller, los connoiseurs de Lovecraft o Poe dan palmaditas en la espalda a los probrecitos que disfrutan con Stephen King, y los fans de Lieber ningunean (ninguneamos) a los que se han metido en la fantasía por la puerta de Canción de Hielo y Fuego.

-¡Vuelve a decir que no te gusta
Blacksad! ¡Miserable!
Con la narratíva gráfica, más de lo mismo: los seres de luz que degustan los caldos reposados del cómic eureopeo (uy, perdón, quería decir BD) miran por encima del hombro a los que preferimos las historietas de tíos en mallas, y muchos de estos aficionados a los superhéroes consideran, a su vez, inferiores, a los lectores de manga. Y claro, no es lo mismo un lector de Koike y Kojima que ese despojo que colecciona One Piece. Par favar. Si hasta las tiendas especializadas son distintas, que las que venden francobelga huelen a desinfectante y parece que has entrado en unas dependencias secretas de la NASA, y la tienda de mi barrio donde van la gente a jugar a Magic y pillarse sus tomos de Pokémon es una oda al Risketto.

-Toma un chelín, para que te compres 
una novela de El Coyote.
Y cuidadito, que ahí, debajo de todo (o casi, que si te pones a rascar siempre encuentras estratos inferiores) estamos los frikis del pulp, gentuza habitualmente obesa, con camisa de cuadros remetida por el pantalón y pelo grasiento que disfruta con noveluchas baratas, escritas a la mecagüendios, que bucea en librerías de viejo en busca de emociones de medio pelo editadas en los 70 y 80, cuasi fanzines de portadas coloridas que apelan a lo más bajo (sexo, violencia, terror) a lo que puede aspirar el ser humano. Y aún así, como he dicho, en el pulp hay clases, señora, no se vaya usted a confundir, que yo soy amigo de X escritor o conozco muy bien el catálogo de X editorial, y ni acercase, dirán muchos, a esos subhumanos que escriben fanfics.

Total, que la lucha de clases es una mierda que existe también en la narrativa y consiste en sentirse superior o inferior a costa de otros, y según lo que toque, ufanarse o encabronarse con el contrario inventado. Total, que los seres humanos tenemos una tendencia a tocarnos los cojones que no es ni medio normal.

Y yo, que casi he dejado de leer novela y casi todo mi input intelectual viene de cómics, mangas y viedeojuegos de rol, no se por qué sótano andaré ya.

Pero ojo, que yo juego a visual novels, eh? No me vayas a comparar con un niño rata de los de Duty...


Jae Tanaka