viernes, 22 de abril de 2016

Freddy

Ya he hablado antes por aquí de lo mucho que me pone Narciso Ibáñez Serrador. No sólo por su obra, si no por su posicionamiento ante el medio y el concepto de creación. Chicho ha sido lo mejor que ha dado la narrativa audiovisual española desde Edgar Neville, y sólo ahora con Javier Olivares parece que estamos asistiendo al nacimiento de otro semejante.*

Palabras malsonantes y/o lenguaje sexual explícito en adelante

En 1982, quince años (tiene mi amor) después de la última emisión de Historias para no Dormir, Narciso Ibáñez Serrador retoma su serie de relatos de terror en TVE, Arranca con un episodio mucho más cercano al giallo que al tono "britanizante" de las entregas anteriores. Se aparta así de suspense y terrores góticos para zambullirse en una piscina de sangruza más del gusto de los geniales Bava o Argento. De lo que no reniega Narciso es de su habitual introducción, en la que le vemos no con su descocado aspecto ye-yé de los 60, sino luciendo ya su icónica barba. Vale que ha perdido flequillo, pero no se ha dejado atrás ni una gota de la retranca de su juventud. Y es que la intro del episodio es un uppercut despiadado a la dirección de Radio Televisión Española, la cadena, recordemos, que le daba de comer en ese momento. Con dos cojones. Sentadico en una butaca, con sus habituales papelotes, Narciso Ibáñez, sin aspavientos ni malos modos, nos cuenta que su idea inicial era producir una serie larga, si no de 18 episodios como la primera temporada, al menos de 8 como la segunda, pero que la racanería de la directiva, que no le da ni un puto duro, le ha llegado para hacer sólo 4, aquellos que, por guión, requerían de menos recursos. Eso lo suelta así, con una sonrisa de "tengo los huevos negros del humo de mil batallas". Hace un elogio del equipo técnico, que se ve obligado a trabajar con un material de mierda, y recalca eso, que mientras a otros RTVE les cede equipamiento cinematográfico, a el le ha dado un par de tomavistas y dos focos medio fundidos y ahí te quedas, pringao. Y ojocuidao que el episodio con el que abre la temporada, Freddy, es la leche, que ahora hablaré un poco de el. 

"Dinero mucho mejor"
Con lo que quiero quedarme es con la actitud de Narciso y lo que se desprende de ella. Cuando un tío te pide disculpas por no poder ofrecerte el producto con la calidad que él querría, básicamente porque RTVE es (y sigue siendo) un puto geriátrico dominado por inútiles, ignorantes, retrógrados y vagos, pero luego ves el episodio y es una lección de narrativa audiovisual, creo que es necesario leer entre lineas y sacarle el jugo a lo que ha pasado ahí. Lo que ha pasado es que un tío que ha hecho historia de la televisión se enfrenta a unas condiciones de mierda para sacar adelante un producto, y además en vez de tirar por el camino asfaltado y reproducir lo que había funcionado 15 años atrás, se mete hasta los sobacos en la ciénaga de cambiar de género y de estilo narrativo (genial cuando afirma que no quería volver a hacer "teatro fotografiado") y sale triunfante como un puto gran húngaro. Lo que ha pasado ahí es que no se ha conformado con la miseria que le han dado, ni ha caído en la autocomplacencia, que es el verdadero pecado de la mayoría de los que se dedican a contar historias o crear imágenes en España. Llevo casi 20 años trabajando en audiovisuales (televisión, cine, publicidad, cómic...) y es difícil encontrar a alguien que no se conforme con hacer algo que ya le ha funcionado antes. Cuando estás en el cole y haces un churro y a tus compañeros de clase les flipa, es normal que lo dibujes otra vez (parte de mi infancia consistió en dibujar el jeromo del Joker en carpetas escolares), pero cuando nos estamos dedicando a esto y nos ponemos la medallita de "profesional", ir sobre seguro acaba apestando a cerrao, y ya ni te cuento cuando lo que haces es feo y además tienes un cuerpo de palmeros flamencos detrás diciéndote lo bonico que eres. En fin... Al lío

Freddy. Como explica Narciso en la intro, es un relato lleno de tópicos y lugares comunes, pero tan bien llevados que más que hacerte creer que estás teniendo un deja vù, te hacen sentir como en casa. La trama no podía estar más sobada: un muñeco de ventrílocuo asesino hace de las suyas es una compañía de varietés (atención que la primera a la que da matarile es a la Bombi en un deshabillé que da gloria verla). Narciso deja muy claro desde el principio que el muñeco es el malo (Freddy es el nombre del malvadísimo monigote) pero por si acaso te creías que la cosa iba a ser tan fácil te mete un giro de guión al final, que aunque no es de esos que te dejan el culo de medio lao, es suficiente para sacarte una sonrisilla de "ah, cabrón... que me la tenías guardada". Es verdad que la falta de medios es patente, sobre todo en en cuestión de imagen, que tiene la misma calidad que la grabación del cumpleaños de mi primo cuando le regalaron la equipación de fútbol de Naranjito, pero incluso viéndolo ahora desde el (cansino a más no poder) revival de los 80 tiene hasta su encanto. Puedo decir en mi descargo que a mi ya me gustaban los 80 antes de que se pusiesen de moda.

El reparto, como siempre, magistral, actores de teatro de toda la vida, otra de las señas de identidad de la obra de Ibáñez. Además de la ya citada Fedra Lorente, y como contrapunto a su voluptuosidad caballona de desplegable de Interviú tenemos a la guapísima Silvia Tortosa, que da todo el pego de refinada cantante francesa. Y como no, a Narciso Ibañez Menta, enormísimo en su papel del Gran Danieli, prestidigitador italiano viejo verde y golfo como el sólo.

Con Freddy, Serrador no creó un referente televisivo, pero dejó claro que incluso con unos medios de mierda puedes hacer maravillas si tienes talento.

Jae Tanaka.


* Con el permiso de Alex de la Iglesia, a quien considero el discípulo jevitrón de Serrador. Tal vez por eso, por su condición de discípulo continuador de un estilo ,con su jodidamente genial visión, ojo, más que de rupturista, no ocupa un puesto en mi Trinidad.