miércoles, 30 de marzo de 2016

Delbaeth Rising: Camino de Odio; de Gonzalo Zalaya y Víctor Blanco


Tras unas merecidas…qué coño, merecidísimas vacaciones, aquí estamos de vuelta los irresponsables de The OCCULT Herald dispuestos a seguir hablando de tontunas varias. Y nada mejor para retornar a la actividad bloguera que dar paso a una reseña recién salida del horno. Calentito lo traigo, oigan. 

Antes de la Semana Santa, que ha llegado cargada de torrijas y pelis de romanos (si dura una semana más un servidor pega un pedo que ni el lagarto de Jaén), un servidor de ustedes recibió en casa su ejemplar de Delbaeth Rising: Camino de Odio, novela de la que ya hemos hablado anteriormente en el blog. Si en su día tratamos de apoyar el crowdfunding en la medida de nuestras posibilidades, y posteriormente acudimos a conocer en persona a Víctor Blanco y Gonzalo Zalaya (tanto monta); hoy toca cumplir lo prometido y, una vez leída, hacer la correspondiente reseña. Sin spoilers, of course.

By Jean-Léon Gérôme - phxart.org : Gallery, Pic, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=12278
Vosotros poneos tontacos con los deditos, que me sobra espada
Delbaeth Rising: Camino de Odio, en líneas muy generales narra la historia de un elfo llamado Delbaeth, que lleva un siglo largo de campeón invicto de la arena de lucha de Velarburgo. Un tipo encantador que está como un puto sonajero, y al que más vale tener lejos de la cubertería doméstica. El Cortador le llaman, al angelito. Imagínense que pieza. El caso es que Delbaeth, en una secuencia de arranque modélica en cuanto a lo espectacular de la acción, pierde ese papel de invicto y recupera la libertad. El artífice de la misma es Laurentius de Volge, un anciano mago, que en cuestiones de magia y tal está un poco jodido, y que en tiempos pasados fue consejero del Rey. Vamos, que de magia, conjuros y brujerías varias malamente, pero es más listo que los ratones colorados. A cambio de la libertad le pide a Delbaeth que le ayude en una misión para salvar el Reino. Y claro, como Delbaeth no tiene muchos amigos a los que hacer visita y en el fondo resulta que es agradecido a su manera, le dice eso de ojos tienes morena y se pone manos a la obra. O al descuartice en plan ansia viva. Acompañado de Ratón, un mediano que se maneja bien con la espada y mejor con el cerebro, se lanza a cumplir la misión que Laurentius les ha impuesto. 

https://commons.wikimedia.org/wiki/File%3AThe_Battle_of_Bosworth_Field_-_A_Scene_from_the_Great_Drama_of_History.jpg
¿Escenario? Que le den al escenario. Hostias como panes es lo que queremos.
Hasta aquí nada nuevo bajo el sol, ya que en verdad en Delbaeth Rising no hay nada nuevo bajo el sol. Que el lector no espere descubrir nada nuevo o nunca leído. Pero que tampoco se crea que se trata de una novela remedo de las de los Reinos Olvidados con mucha más mala leche y litros y litros de sangre; que los hay. Delbaeth Rising es una novela mucho, muchísimo más cercana en concepción y espíritu a las narraciones de Espada y Brujería del Pulp clásico que a cualquier ejemplo de literatura fantástica clásica. Es una novela cuyo escenario me recuerda al de aquellas maravillosas películas italianas de Espada y Brujería de serie Z (un cine tan casposo y tan bizarro que debería de ser rescatado del olvido a la voz de ya), donde lo importante no es que detrás de los actores haya escenarios de cartón piedra, cuya pintura se cae a cachos. En Delbaeth Rising el mundo es casi anecdótico -no en vano la construcción del mundo, a pesar de que hay aciertos creativos francamente buenos, como las Hojas Huérfanas, sea quizás la parte más floja de la novela-, la clave está en lo que ocurre delante de los asombrados ojos del lector. Una trama de algo más de 300 páginas que funciona como un puto reloj suizo, y que es como un disparo, en el que las secuencias de acción y violencia se suceden casi sin tiempo para tomar aire, encajando de forma perfecta, demostrando que aquí no tenemos sino una simple introducción a las aventuras de un héroe de los que tienen un largo recorrido. 

Delbaeth Rising: Camino de Odio hace bueno eso que llevo mucho tiempo defendiendo de que el moderno Grimdark no es otra cosa que la evolución de la literatura de Howard o Leiber. Esta es una novela en la que Gonzalo y Víctor dejan sembradas las semillas para futuras historias en forma de secundarios que apuntan maneras de antagonistas de peso. Y lo hacen con oficio y honradez. No nos venden una historia con tintes introspectivos y trascendentes. Es diversión pura y dura. Sencilla y maravillosa diversión. Joder, que gusto. 

Resumiendo, Delbaeth Rising: Camino de Odio quizás no pasará a la historia de la literatura fantástica española. Puede que no tenga el relumbrón de otras obras que últimamente están que lo petan, pero además de estar francamente bien escrita, rezuma un amor por el género y unas tablas en esto de contar historias, que hacen que valga todos y cada uno de los 19,90 € de su precio. Una lectura notable que los amantes de la fantasía y el Pulp no deben dejar pasar. Palabra de The OCCULT Herald



Eduardo Martínez.


Post Scriptum: Si el que antes hablaba era el lector y aficionado, ahora lo hace el librero y editor, con la sana intención de aportar una sugerencia para futuras ediciones; que seguro que la primera vuela. Si bien la edición física es buena, con una maquetación bastante profesional, una correcta elección de papel y tipografía, y la ilustración de cubierta es magnífica (una pasta os habrá costado), personalmente habría elegido una fuente profesional para el título, menos "hecha a mano". El diseño integral de la cubierta cojéa, en mi modesta opinión, con la tipo elegida para el título. Y es una lástima que un trabajo global tan bueno pueda desmerecer por un detalle tan pequeño. Ya saben los que por aquí se pasan que tanto Jae Tanaka como un servidor somos firmes defensores de la necesidad de elevar el listón de diseño para lograr acercar a las pequeñas editoriales de nuestro género al canon de las más grandes. Así que esto lo tenía que comentar, aunque sin ninguna acritud y siempre con ánimo constructivo.