martes, 23 de febrero de 2016

Sobre Delbaeth Rising, Pulpture y otras Pulperías

Delbaeth Rising Tour llegó a Madrid.
Una de las innegables ventajas que tiene esto de ser bloguero, mezcla de aprendiz de periodista, juntaletras y cotilla de vecindario, es que se puede pontificar y soltar paridas desde la comodidad del sillón de casa. Y en esa estamos Jae Tanaka y un servidor desde hace casi medio año, soltando sin salir de casa todo lo que se nos pasa por las calenturientas cabezas, y que tiene que ver de una forma u otra con esta loca manera de narrar historias que es el Pulp. El caso es que el pasado sábado en Madrid la editorial Pulpture, una de las que marcan el paso de nuestro pequeño nicho, reunía en Madrid, en la Librería Tuuu de la calle Padilla, a varios de sus autores para presentar su primera entrega de Novelas cortas de intensa ficción.

Y puesto que entre esos autores estaban Victor Blanco y Gonzalo Zalaya, en pleno Delbaeth Rising Tour, la excusa de tener tantos pájaros a tiro nos venía de perlas para salir de nuestra guarida y ver a la gente cara a cara. Que lo de las redes sociales mola cantidad, pero de vez en cuando hay que bajar al barro, y poner cara y voz a la gente de la que hablamos y con la que nos hablamos. 

Pongo por delante que esto no es una crónica al uso del evento, más bien es una serie de reflexiones sobre las que llevamos mucho tiempo dando la tabarra de forma machacona. 

Portada de Delbaeth Rising, obra de
Darya Kuznetsoba. Ronin Literario ©
El caso es que este servidor (la otra parte de los Pompof y Teddy del Pulp patrio se quedó en casa con sus propias podridas domésticas), para no perder viejas costumbres, se presentó ligeramente tarde al evento. Al entrar en la librería Tuuu los flamantes autores de Delbaeth Rising: Camino de Odio, que también editores de la recién nacida editorial Ronin Literario, acababan de comenzar su charla sobre el proceso de escritura y publicación de Delbaeth Rising. A medida que estos dos chavales del Poble Sec hacían un recorrido por sus orígenes en el rol, la literatura de fantasía oscura (el maravilloso Grimdark que ha venido a alegrarnos a los lectores de género fantástico) y resto de anécdotas sobre un más que exitoso crowdfunding, la librería fue llenándose de caras jóvenes (cojones, que con 40 castañas me sienta el viejo de la función viene jodiendo un poco, la verdad), hasta generar un ambiente la mar de cálido. 

No os puedo decir nada que no hayamos leído o escuchado ya a Víctor y Gonzalo durante su muy bien realizada campaña para el crowdfunding. Tan sólo puedo añadir que estos dos viejos amigos, amén de transmitir un muy buen rollo digno de agradecer en un mundillo con tendencia al cainismo, han logrado transmitir un mensaje de humildad y trabajo como primeros ingredientes en una supuesta receta del éxito. A los cuales hay que añadir algo en lo que hay que insistir una y mil veces, las ganas de divertirse, de mantenerse firmes en la idea de que contar historias es uno de los juegos más maravillosos que se puedan disfrutar. Y añadiendo que para mí ha sido un enorme placer poder darlos un abrazo; “maldigo” la puñeta que resulta en ocasiones ser padre de familia, con sus correspondientes compromisos familiares, por no haberme permitido seguir toda la tarde con ellos para poder charlar largo y tendido. La próxima vez será.

Los "irresponsables" de las Novelas cortas de intensa ficción
Terminada la primera parte del acto, Jorge Plana, el editor de Pulpture, nos presentó al resto de autores responsables de la primera entrega de Novelas cortas de intensa ficción: Jaume Vicent, Jorge Fernández Pérez y Alberto Berjón. De la presentación puedo decir que es de aprobado alto, y de esto entiendo un huevo (a tomar por culo la falsa modestia). No en vano, después de tres lustros de buscarme las habichuelas en esto de vender libros, he visto presentaciones hasta el hartazgo; algunas aburridas hasta el nivel prefiero echar la pota, y otras de forma inesperada, incluso con los medios que se le presuponen a una editorial de las grandes, una auténtica bestialidad, como fue la de la novela Neimhaim de Arancha Serrano Lorenzo. Y debo felicitar a Jorge Plana por conducir esta de forma entretenida, con buen ritmo, logrando que una reunión de amigos (cuando hablamos de editoriales pequeñas las presentaciones no dejan de ser eso, una reunión de amigos), parezca algo más. Y por lograr que “los que pasábamos por allí”, nos sintamos en casa. Punto a tu favor colega.

Sea como fuere, un servidor, justo cuando terminó el acto y comenzaban las firmas de los autores, enormemente satisfecho y con mi ejemplar de este volumen uno de Novelas cortas de intensa ficción bajo el brazo, recogió los bártulos y se volvió a casa a representar el papel de padre responsable, que es lo que toca.

Portada del volumen uno de
Novelas cortas de intensa ficción.
Pulpture Ediciones ©
Ahora es cuando llega el momento de las reflexiones finales. Durante la pausa entre la charla de Delbaeth Rising y la presentación del resto de autores, pude cruzar impresiones con varios de los asistentes. Mientras hablaba con Víctor y Gonzalo de tontunas frikis, salió el tema de la importancia de lograr que los libros que publicamos, puesto que somos un nicho de mercado realmente pequeño, tengan el aspecto más profesional que nos sea posible. Un tema sobre el que llevamos meses dando el coñazo en este blog, y lo que te rondaré morena. Mientras Víctor Blanco me confesaba que se habían gastado unas buenas perras en la ilustración de portada de Darya Kuznetsoba (inversión que creo totalmente acertada), no podía dejar de darle vueltas al asunto de la imagen. Y es que, ¿Por qué cojones en este pequeño mundo del Pulp nos gastamos el dinero en una buena imprenta, una corrección y maquetación profesionales, y nos lo ahorramos en lo que hace que la gente quiera llevarse tu libro? Os juro por mis muertos más recientes que no logro entenderlo. De corazón. Escatimamos en lo que jamás deberíamos escatimar, y lo afirmo desde mi experiencia como librero. En lo que parecemos coincidir todos es en que los lectores somos fetichistas, y los aficionados al Pulp en grado extremo. Entonces, ¿me quiere explicar alguien porque diablos no nos damos cuenta, tal y como bien me apuntaba Jae Tanaka horas después, que lo mejor para no parecer editores de fanzines es dejar de vender putos fanzines? En serio, en ocasiones apestamos.

Antes de cerrar el navegador y mandarme a la mierda por demagogo os voy a pedir unos minutos más de reflexión. En serio, tampoco es tanto pedir. Dadme unos minutos y mirad alrededor durante un instante. ¿De verdad pensáis que para parecer un editor serio hace falta gastarse un dineral? Cuando entráis en una librería, y encontráis libros editados por Impedimenta, Nordika o Libros del Asteroide, pequeñas joyas editoriales en todos los aspectos, ¿de verdad creéis que hay una fortuna detrás? Ya os adelanto yo, que conozco sus historias, que de eso nada. Lo que hay es un trabajo serio y riguroso. Una conciencia de estar realizando una labor editorial profesional y artesanal. Un trabajo que ha logrado que esas editoriales puedan subsistir entre los colosos del Grupo Planeta y de Random House. 

Señores míos, editores de Pulp en España en particular, tenemos que vender libros, no fanzines. Y el acabado estético es la perfecta invitación a la compra. Cuando era librero solía emplear trucos muy sucios para vender, como el de hacer que el que entraba en la librería cogiera el libro con las manos (más de la mitad de lectores, al tener un libro entre sus manos, ya no quiere soltarlo). Pero había libros que entraban por los ojos. Que por ellos solos se bastaban para gritar, de entre la multitud inabarcable de novedades que inundan las mesas de las librerías cada semana, “Yo soy el elegido”. Eso solamente se puede conseguir con una buena combinación de diseño e ilustración/fotografía de portada. Y si un mal diseño puede destrozar la mejor de las ilustraciones, tened por seguro que el mejor de los diseños no sobrevive si lo que ilustra la portada es un mojón. Así que, por favor, no seamos rácanos con el tema de las ilustraciones; y más en un mundo como el nuestro. No pequemos de intrusismo (que no, que por mucho que nos mole los dibujos que hacemos cuando los ponemos al lado de los realizados por un auténtico profesional apestan a mierda a la legua). Las mismas herramientas tecnológicas que nos han hecho más fácil editar libros nos acercan al trabajo de ilustradores que pueden hacer que nuestros libros sean respetables. Por un precio que en relación al coste final de producción resulta ridículo, podemos contratar el trabajo de profesionales que harán de nuestro producto un auténtico libro. Pasemos más tiempo navegando por DeviantArt o ArtStation,  por hacer dos de las sugerencias más populares. buscando a ilustradores que por precios que nos van a sorprender, van a marcar la diferencia. En serio, tenemos unos autores francamente buenos que están pidiendo a gritos llegar a un público que no sabe que están ahí. Tenemos un trabajo global de edición respetable; tan sólo nos falta el acabado. Miremos a colegas editores, como los de los juegos de rol, que están produciendo joyas visuales (lo que ha hecho Nosolorol con Aquelarre, por citar un simple ejemplo, es una obra de arte). La inversión merecerá la pena.



Eduardo Martínez.