martes, 12 de enero de 2016

The OCCULT Herald recomienda: The Great Martian War 1913-1917

Terminado ese maravilloso periodo navideño, en el que nos solemos poner ciegos a comer (de tal forma que por unos días entendemos al pobre sarlaac y su digestión de mil años), y en el que, si hemos sido buenos, los Reyes Magos de Oriente nos traen regalos, la alegre chavalería de The OCCULT Herald vuelve al tajo con las mismas ganas de siempre de hacer que nuestro vicio por la subcultura, la literatura Pulp y la cultura pop se extienda por el mundo. 

Dicho lo cual, hay que aceptar que una de las muchísimas cosas buenas que tienen las vacaciones de Navidad es que, por eso de que en la calle suele hacer un frío del carajo, parece que apetece más que nunca estar en casa, tirado en el sillón, tapado con una manta, consumiendo cultura a cascoporro. Y cuando digo eso de consumir cultura, estoy hablando de leer, ver pelis o series en la tele, o dándole a la consola -si eres de los que piensan que los videojuegos no deben considerarse cultura, haces el favor de irte del blog cagando leches- hasta que se te caen los ojos. Y resulta que, en ocasiones, la televisión a la antigua usanza (si, esa cosa tan antigua que te obliga a ver lo que te ponen a la hora que le da la gana a algún “lumbrera” que se dedica a diseñar la programación) te esconde alguna sorpresa agradable. Una sorpresa que me ha servido como excusa perfecta para poner en marcha de nuevo el blog. Una excusa en forma de falso documental emitido, recién estrenado el año, por La 2, titulado La Gran Guerra Marciana 1913-1917

Orbitando el sol, a unos 225 millones de kilómetros de nuestro hogar, el planeta Marte es, sin lugar a dudas, uno de las fuentes de inspiración literaria más asombrosa de los últimos ciento cincuenta años. Bautizado así en honor del dios romano de la guerra, ese pedazo de roca ha sido escenario de algunas de las más extraordinarias aventuras jamás escritas. Desde los clásicos de la literatura Pulp como el ciclo de novelas de Edgar Rice Burroughs protagonizadas por John Carter de Marte, clásicos de la ciencia ficción como las Crónicas Marcianas de Bradbury, hasta novelas de éxito tan recientes como la Trilogía marciana de Kim Stanley Robinson o la más reciente y entretenidísima El marciano de Andy Weir.

Sin embargo hoy quiero hablar de una obra que, si bien sus principales protagonistas son oriundos del Planeta Rojo, se desarrolla en nuestro planeta. Como ya habrán ustedes adivinado, hoy, en nuestra rentrée tras el parón navideño, es La Guerra de los Mundos la que se convierte en protagonista absoluta. 

El bueno de Herbie Wells
Y es que, de todo el enorme caudal de tinta y páginas impresas que han surgido a la sombra de Marte, no hay ninguna obra tan trascendental como la que Herbert George Wells escribiera y viera publicada allá por 1898. A Wells ya le hemos citado en varias ocasiones, puesto que como pionero en el género del romance científico, y por lo tanto uno de los padres fundadores de la moderna ciencia-ficción, su literatura fue una de las principales fuentes de inspiración para la literatura Pulp de los años 20 y 30. En el caso de la novela que nos traemos entre manos, a pesar de que la intención real de Wells al escribirla fue la de criticar los usos y costumbres de su Inglaterra victoriana y los males del colonialismo europeo, a buen seguro que jamás imaginó cuán lejos llegaría su obra.

Resumiendo la novela que es una barbaridad, en La Guerra de los Mundos asistimos a la invasión de la tierra por unos marcianos tecnológicamente mucho más avanzados que los terrícolas. Unos marcianos que, equipados con unas máquinas de guerra en forma de inmensos trípodes, no sólo nos dan para el pelo cosa fina, sino que encima engordan como gorrinos a costa de nuestra sangre. Menos mal que los humanos somos un foco de “viruses” y bichos malos que te rilas domitilia, y los invasores acaban palmando de un catarro mal curado. Anda y se jodan, por meterse con quien no deben.

"Men Hunting". Ilustración de Robert Czarny. 
Bueno, el caso es que Wells toco algo muy especial en la fibra sensible de los asustadizos terrícolas. Su novela, asombrosamente moderna, juega de forma magistral con algunos de nuestros miedos más atávicos (el miedo al que viene de fuera y es distinto, o el pavor que nos causan esos trípodes que recuerdan a insectos), haciendo que su narración sea atemporal. En algo más de un siglo que llevamos vivido desde que fue publicada por vez primera, las adaptaciones a otros formatos narrativos se han sucedido sin importar el momento que se viva. Desde la universalmente conocida versión radiofónica de Orson Welles de 1938, hasta la más reciente versión cinematográfica de Steven Spielberg de 2005, todas y cada una de sus adaptaciones son casi un éxito asegurado. Eso por no hablar de las obras literarias inspiradas o derivadas de la novela de Welles. Desde Alan Moore, que aprovecha La Guerra de los Mundos para el segundo volumen de su Liga de los Hombres Extraordinarios, hasta nuestro compatriota Félix J.Palma, quien en su magnífica El Mapa del Cielo hace un homenaje asombroso a la novela de Welles, dándole una vuelta de tuerca sencillamente genial.


Llegados a este punto, tras una introducción larguísima marca de la casa, toca llegar al meollo de la cuestión; el falso documental The Great Martian War 1913-1917. Esta co-producción británica/canadiense de 2013, que toma la novela de Wells como base para crear toda una nueva línea temporal, en un inteligente ejercicio de Historia Alternativa. A través de una combinación inteligente de los sucesos históricos reales de nuestro mundo en el periodo de la Primera Guerra Mundial, manipulando documentos de la época, entrevistas simuladas a veteranos del conflicto, así como de un aceptable uso de CGI, los autores del documental crean una línea narrativa coherente que, si somos capaces de quitarnos los prejuicios, resulta creíble. Y todo ello ateniéndose al canon de la novela de Wells. 


Durante las dos horas que dura el documental, mientras se nos narra de forma detallada los avances y retrocesos de los frentes de batalla, gracias a las entrevistas a los supervivientes y los veteranos de guerra nos adentramos en los miedos de los terrícolas ante el avance de la aparentemente invencible maquinaria de guerra marciana, logrando así una experiencia emocionalmente inmersiva. The Great Martian War 1913-1917 es una producción que cualquier amante de la literatura de género sabrá apreciar, y un ejemplo de las múltiples posibilidades que nos ofrecen los clásicos de la literatura y, por extensión nuestra propia historia. Un documental que desde The OCCULT Herald os recomendamos encarecidamente.


Eduardo Martínez.