martes, 19 de enero de 2016

Ahí abajo, de Víctor Blanco y Gonzalo Zalaya.

Portada de "Ahí abajo", diseño de
Cris Miguel y J.R. Plana
Hace cosa de dos meses en el blog le dedicamos una entrada a un proyecto de crowdfunding que a un servidor le había entusiasmado. Se trataba de la novela de fantasía grimdark Delbaeth Rising, de los escritores Victor Blanco y Gonzalo Zalaya (novela que en febrero tendremos los mecenas y de la que se hará cumplida reseña). Francamente no tengo muy claro cómo diablos llegué a tener conocimiento de la existencia de ese Verkami y de sus responsables -supongo que sería cosa de las redes sociales, que las carga el diablo-, pero el caso es que desde el minuto cero me generaron una empatía tremenda. A fin de cuentas hablamos de dos colegas de casi la misma quinta que los irresponsables de este blog, con similares referentes culturales, y que encima destilan un muy buen rollo. Digamos que, por esas cosas que no pueden explicarse, esos dos tíos me dieron un buen pálpito lector. Así que llegada la hora de cumplir la deuda que un servidor tenía pendiente con la editorial Pulpture, no podía elegir otra obra que la novela corta Ahí abajo.

Y cuando hablo de una cuente pendiente con Pulpture me refiero a que era, hasta ahora, la única editorial española dedicada a la publicación de Pulp de la que todavía no había leído nada. Esto era algo no podía seguir así, entre otras cosas porque como antiguo librero le tenía muchísimas ganas. No sé si recuerdan alguno de ustedes aquella entrada que titulé El Pulp es una mierda -que de no hacerlo es tan sencillo de solucionar como pinchar el enlace y leerla, que mola mucho-, en la que desde una provocación intencionada trataba de llamar la atención al respecto del amateurismo del que solemos pecar los que trabajamos este género en España de una forma u otra (amateurismo peligroso que nos condena a seguir siendo no un simple y vulgar nicho, no; más bien un nicho roto, lleno de cagadas de ratón, en un cementerio de una aldea abandonada). Pues resulta que Pulpture, con la que vaya por delante que nada me une, por si hay alguna suspicacia; es la editorial que en mi modesta opinión, y sin que sirva de desdoro a otros editores, que ha realizado una mejor apuesta estética de todas las que se dedican actualmente a publicar neopulp. Una editorial que, si bien pueden gustar más o menos las ilustraciones de sus portadas, ha trabajado el diseño de forma integral. Imagino que un día de estos mi socio Jae Tanaka, que es el artista de este dúo, se extenderá más y mejor en este asunto, con mucho palabro técnico y tal que a un servidor se le escapan.

Bueno, el caso es que hace unos días, dispuesto a pagar mi deuda con este rincón del pulp patrio, me pasé por Lektu e hice un buen acopio de títulos. Y puestos a romper el hielo, no tenía ninguna duda de que mi elección sería comenzar con Ahí abajo. Una novela corta, o relato largo, de espada y brujería perpetrado por Gonzalo Zalaya y Victor Blanco; que tanto monta.

Ahí abajo, tal y como acabo de decir, es un relato de espada y brujería en su sentido más clásico. Una narración que se amolda a los cánones del género tal y como el maestro Howard manejaba. Resumiendo muchísimo el asunto para no hacer ningún spoiler, es una historia breve, en la que los protagonistas, bravos guerreros de diversas culturas de nuestro pasado, gracias a su habilidad con las armas, la fuerza y su ingenio, son capaces de vencer a un enemigo pretérito, poderoso, poseedor de unas ciencias olvidadas y de artes antiguas. 

Las cosas como son, tampoco importaría en exceso que se hiciera algún spoiler, porque cualquier lector de género sabe a qué se enfrenta. Cuando hablamos de Espada y Brujería, así, con mayúsculas, importa más el viaje que el destino, y el hilo narrativo no se sostiene por giros argumentales ni sorpresas. Las únicas sorpresas que esperamos encontrarnos son las nuevas dificultades a las que los protagonistas han de enfrentarse para sobrevivir, y los enemigos a los que han de dar muerte para lograr salir con buen pie de la aventura. 

Guerrero Jaguar. Obra del ilustrador brasileño
Gureiduson
En Ahí abajo Victor y Gonzalo nos presentan un escenario poco trillado en el género, un mundo subacuático habitado por razas antiguas a las que el hombre, en tiempos antediluvianos, expulsó de la superficie de la tierra en el trasncurso de una guerra que se menciona casi de pasada. Y de entre esas razas, son los poderosos Suxeanohr quienes se alzan como amos y señores desde su magnífica ciudad de Emdeem-Jalam-Wyr. Una ciudad, remedo de la Atlántida de nuestro imaginario colectivo, en cuyas arenas de combate se reúnen, para diversión de las perversas criaturas de los fondos abisales, guerreros raptados de la superficie. Unos guerreros de muy diversas y absolutamente anacrónicas procedencias (en serio, juntar a un cazador inuit con un guerrero jaguar azteca, un asirio y un Tuatha Dé Danaan, entre otros, es una ida de pelota maravillosa), que le van a dar un disgusto muy gordo a sus amos. Que hace falta ser lila, pero que muy lila, para juntar a semejantes malas bestias, darles armas, y creerse que se puede salir de rositas. 

En fin, que en sus apenas 46 páginas (que aunque en electrónico es difícil saber el número de páginas, eso dice mi Kindle; y si lo dice, por algo será), como lectores asistimos a una maravillosa sucesión de hostias a mansalva. Sí, he dicho bien, maravillosa. Porque si en algo destaca este relato es en lo bien narrada que está la acción. Porque, señores míos, si hay algo francamente difícil es hacer que parezca que escribir un relato así es fácil. Y Gonzalo y Víctor lo logran con creces, con la enorme dificultad añadida de conseguir que nos olvidemos que hay dos pares de manos detrás del texto. Y si de algo puedo hablar es de eso mismo, ¿verdad Jae Tanaka? 

Ahí abajo es, en resumidas cuentas, una hora de entretenimiento puro, de narrativa de espada y brujería muy bien escrita, que cualquier amante de la literatura de fantasía y aventuras apreciará sin ningún género de dudas. Una novela que, destilando amor por el género y un profundo conocimiento del mismo, es capaz de enhebrar con singular acierto los mimbres clásicos con ciertos destellos de la más moderna literatura fantástica oscura de Abercrombie, Richard K. Morgan y compañía, heredera directa de los Howard o Leiber. 

Por si fuera poco todo lo que acabo de decir, la novela se puede adquirir en la tienda Lektu, en formato electrónico, al precio que nos salga de los mismísimos perendengues. Habéis leído bien, podéis pagar lo que os de la puñetera gana; incluso descargarla gratis. Coño, más fácil y más barato, imposible. Un relato que hace que espere con más ganas si cabe que llegue a mi domicilio mi ejemplar de Delbaeth Rising. Victor y Gonzalo, Gonzalo y Victor, mi más sincera enhorabuena. Definitivamente habéis ganado un lector.





Eduardo Martínez.