jueves, 3 de diciembre de 2015

Pulp antes del Pulp

Hoy, en The OCCULT Herald, estamos de enhorabuena. Por primera vez, y esperamos que no sea la última, el responsable de la entrada de los jueves, Jae Tanaka, y un servidor de ustedes, cedemos los bártulos de escritura a una nueva colaboradora. Hoy será Scout (vayan acostumbrándose al nombre de la artista) la que le de una nueva vuelta de tuerca a ésta afición nuestra. Dicho lo cual tan sólo nos resta decir eso de: Querida Scout, te damos la bienvenida a este espacio virtual que ahora también es un poco tuyo. Y a ustedes, queridos lectores y amigos, a leer y disfrutar de la entrada.


Pulp antes del Pulp

Como bien se indicó en la primer entrada de este blog, se considera que el género Pulp nació a principios del siglo XX como literatura de consumo rápido y relatos breves de ficción, que se vendían en formato de revistas para la distracción, lo que siempre se ha llamado pan y circo y que actualmente nos venden como fútbol, de las clases más bajas. Pues bien, en el año del Señor de 1605 se publicó en España la primera novela pulp de la historia de la literatura española; una novela que nació con la intención de componerse de unos pocos capítulos para entretener a la gente que sabía leer - que era poca, como ahora - y en la que se narraban aventuras que desmitificaban a las novelas de caballería que ya andaban de capa caída (espero que entiendan el juego de palabras).


Si no saben de qué Novela estoy hablando, prefiero que no continúen pasando sus ojos por estas líneas, porque cualquiera que sepa un poco de literatura española ya debería haber adivinado a que Novelón me refiero. 


Por el año de Nuestro Señor Jesucristo de 1605, a Miguel de Cervantes Saavedra se le antojó reírse de las novelas de caballería con la mejor novela de dicho género jamás escrita. Él la concibió como se concebían en aquel momento todas las novelas de uso popular; para uso culto ya teníamos a Petrarca, Ariosto, Dante e incluso a Ovidio, Virgilio y Homero; pero él, como hombre inteligente que era, sabía que su público era el de la calle que sabía leer, esos que tenían poco tiempo y poco dinero pero que se gastarían algún maravedí, o real, o escudo, o moneda de cambio que existiera por aquellos tiempos (Euros incluidos), en comprarse y divertirse con una historia de aventuras de un caballero español venido a menos -la envidia ese pecado capital tan nuestro- que, aburrido de su monótona vida, decide salir a la aventura y armarse caballero tal y como ha leído en los miles de libros inútiles que jalonan su biblioteca y que ha devorado hasta vivir en una fantasía. 

Los primeros cinco capítulos de esta Novela eran el proyecto original de nuestro adorado manco de Lepanto, cinco capítulos en los que narrar la única salida de un viejo loco que se cree caballero y se lanza a la aventura; esos capítulos se iban a publicar de manera independiente y como novela corta para gozo de una minoría lectora que disfrutaría riéndose de la única y cómica aventura de su protagonista. 

Las aventuras del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha son una obra maestra de la literatura universal y nadie puede dudar de ello; a quien lo haga le reto a un duelo al amanecer: es una novela de ficción popular para evasión de las clases bajas, aunque no está impresa en pulpa de papel – el siglo de oro dio para mucho pero tampoco pidamos tanto –, esos primeros capítulos en los que a Don Alonso va y le da la ventolera, y sale de casa con Rocinante y se arma caballero y corre en busca de su primera aventura, en la que recibe una paliza y le devuelven a su casa, tuvieron tanto éxito que un generoso editor -como los actuales-, D. Francisco de Robles invirtió entre siete y ocho mil reales en la edición de este libro, cosa que supongo que no era moco de pavo para la época, para que Don Miguel continuase su obra, y a él y a la corona se le llenase un poco más el bolsillo.

¿Por qué entonces no podemos decir que este Novelón es pulp? Porque es “Alta literatura” ese manido concepto que después de casi 37 años de lectora sigo sin entender; porque es “literatura de calidad”, pero Don Miguel era tan buen escritor que empezó a escribirla... ¡¡¡y la acabó!!!, para burlarse de las novelas de caballerías que en ese momento cubrían todos los estantes de los salones de la alta nobleza para deleite de las damiselas; porque es un clásico...y Sherlock Holmes también y sigue considerándose Pulp.

En fin, que espero haber creado un poco de polémica, pensad un poco y decidme si la obra más importante de la literatura española de todos los tiempos no es pulp.

Scout.