martes, 3 de noviembre de 2015

NaNoWriMo 2015: Round 1, Fight!!!


NaNoWriMo… Excepto para los que sabemos que significa este batiburrillo lingüístico, para el resto de los mortales o bien pensarán que les estoy escribiendo en alguna lengua muerta, o bien que al comenzar este párrafo me ha dado un tarantatrán y al comenzar a teclear se me ha puesto un pulso de los de robar panderetas. Por eso mismo toca explicar un poco de que todo esto.

NaNoWriMo es el acrónimo inglés para el National Novel Writing Month, lo que viene a traducirse en la lengua de Cervantes como el Mes Nacional de Escritura de Novelas. Como casi todas las cosas que molan, el NaNoWriMo nace en Estados Unidos, allá por el año 2000 (si quieren ampliar datos técnicos, pinchar aquí para leer el artículo de la Wikipedia); y consiste en que cada mes de noviembre todo aquel juntaletras, sea aficionado o profesional, se proponga escribir en esos 30 días una novela con un mínimo de 50.000 palabras. Para los legos en la cuestión esto lo mismo les parecerá una cosa baladí, pero les aseguro que cualquier escritor sabe de la dificultad que tiene. Porque lo de la escritura es una cosa francamente curiosa; la inmensa mayoría de los que nos dedicamos a escribir lo hacemos por pasión. Escribir suele ser para nosotros algo tan necesario como respirar, y disfrutamos enormemente ligando palabras y contando historias. Y, sin embargo, por regla general somos unos auténticos zánganos a los que nos cuesta Dios y ayuda sentarnos a escribir de seguido. Una conversación habitual entre autores profesionales y los que no lo son suele ser la de conseguir generar el hábito de escribir todos los días un número determinado de horas. Y ya, ya sé lo que dirán algunos; que mientras no se puede vivir de la escritura tenemos que compaginar nuestra vida laboral y familiar con el tiempo necesario para escribir. Ahora bien, para irnos de fiesta no nos ponemos tan exquisitos y, si de algo estoy seguro, es que los que escribimos disfrutamos tanto o más escribiendo que saliendo de farra. En fin, vuelvo al tema principal que me disperso.

Como decía, el NaNoWriMo, para concederte el galardón virtual de ganador te exige escribir una media de 1667 palabras al día. Un auténtico reto que se sustenta en una filosofía que puede resumirse en eso de “lo que queremos es cantidad, no calidad”. La clave es escribir, escribir mucho, sin casi pararse a pensar. De acuerdo que hay muchísimos participantes que se preparan la novela con mucha antelación, y que somos muchísimos más los que tenemos una idea difusa y nos tiramos al pozo de cabeza, confiando en las musas, que son muy putas, y en que la historia nos lleve por donde se le ponga en el arco del triunfo. El caso es que, incluso perteneciendo al primer grupo, el de los escritores responsables, lo más probable es que el 75% de lo escrito sea auténtica basura que luego tenga que ser revisado y corregido hasta que no parezca ni una sombra de sí mismo. Pero, qué diablos, lo que importa aquí es darle a la tecla. Para que se hagan ustedes una idea, a día de hoy, 3 de noviembre de 2015, tan sólo en España, hay inscritos 1082 novelistas que llevan ya escritas la friolera de 2.660.598 palabras (un promedio de casi 2459 por cabeza). En dos días de recuento. Una puta barbaridad.

El caso es que llegados a este punto toca poner en marcha el “Franciso Umbral Mode” y hablar de nuestro libro. No, no hablaremos de OCCULT vs. el Reich Secreto (de ese ya os hablaremos un poco más adelante, aunque todo sea dicho de paso, si no lo habéis comprado ya me parece un gesto muy feo por vuestra parte, que en Amazon lo tenéis en digital por menos de un euro…mamones). Hoy hablaremos de nuestra participación en el NaNoWriMo 2015. Porque, siendo los miembros de este blog unos apasionados de la literatura Pulp, ¿de qué manera nos íbamos a resistir a una invitación como ésta? Imposible. Tras hablar largo y tendido de lo que nos fascina la capacidad de los autores de la Edad de Oro del género Pulp de producir historias con unos plazos de entrega criminales, la invitación a una experiencia que puede ponernos en su pellejo, aunque tan sólo sea por un mes, es imposible de rechazar. Así que, sin dudarlo un segundo, tanto Jae Tanaka como yo nos hemos lanzado al pozo.

Nada más decidirme a participar, tuve bien claro que lo mío tenía que tener espadas de por medio. No en vano, en mi caso todo comenzó con la Espada y Brujería. Es de la mano de Robert E. Howard, y sobre todo de las adaptaciones que hizo de sus historias de Conan el guionista Roy Thomas (ya hablaré de esto largo y tendido otro día), por lo que comencé mi viaje por la literatura fantástica. Sin embargo, probablemente por algo meramente accidental, mi principal referencia para participar en el NaNoWriMo 2015 ha sido Fafhrd y el Ratonero Gris, de Fritz Leiber. Como todo aficionado al género Pulp sabrá, Leiber, para crear su legendaria ciudad de Lankhmar, se “limitó” a deformar el Manhattan en el que vivía a mediados de los años 30. Así que, me dije yo, ¿Por qué no hacer tres cuartas partes de lo mismo con el Madrid en el que vivo?

Claro, llegados a este punto me encontré con un serio problema. Pero que muy serio. Madrid, como escenario de literatura, ya tiene una tradición literaria propia más que considerable. Sin ir muy lejos las novelas de Alatriste de Pérez-Reverte se adueñan del Madrid de los Austria; el escenario ideal para una novela de aventuras de la que tenía en mente. Sin embargo, por eso de que no doy más de sí y porque soy muy tenaz, me hice la pregunta de marras. ¿Qué le falta a Las aventuras del Capitán Alatriste, un folletín de Capa y Espada maravilloso, para encajar en el género de la Espada y Brujeria? Exacto…Magia. Así que si a George RR Martin se le consiente que, el muy perro, para no tener que documentarse y escribir una novela histórica haya tomado la Guerra de las Dos Rosas y haya montado todo ese chocho de Canción de Hielo y Fuego, no voy a ser yo menos. Vale, no estoy tan gordo ni soy tan famoso, pero somos del mismo gremio. A joderse.

Por lo que la España imperial de los Austria se ha convertido en el Imperio de Helión. Madrid, la villa y corte es, en mi historia, Antigua. Y en esa oscura ciudad de Antigua, en sus palacios, mentideros, mancebías y covachas; convivirán poderosos aristócratas de los cuatro rincones del imperio, veteranos de los Tercios imperiales, damas de medio manto, barateros y demás gente de la carda. Pero no sólo ellos; también caminarán por sus calles taumaturgos, alquimistas y criaturas infernales. En definitiva, un escenario para una novela de Capa y Espada…y Brujería. Puestos a adueñarnos de un género, no concibo mejor manera que ésta. 

Así que si nada lo remedia, y los numerosos imprevistos no lo impiden (como que el niño se ponga malo y te joda de golpe los tres primeros días de escritura, sin ir más lejos), en menos de un mes la novela Espadas en la noche estará concluida. Y en cuanto sea corregida pasará a formar parte del sello The OCCULT Press, en el que, para comenzar (que ya llegarán nuevos autores), Jae Tanaka y un servidor iremos poniendo a disposición de los lectores a un módico precio el producto de nuestros desvelos literarios. Sin más que añadir, les dejo a ustedes la sinopsis de Espadas en la noche

Aunque los días de gloria del Imperio Helionés han quedado atrás, su nombre y sus invencibles ejércitos todavía son temidos y respetados en el Viejo Mundo. En las sombrías calles de Antigua, a la sombra del Alcázar Imperial, un misterioso vengador, que esconde su rostro tras una máscara de plata, comienza a acabar con la vida de los grandes nobles de la Corte. Atienza, un veterano y astuto capitán de Alguaciles, y Molins, un implacable pesquisidor imperial, deberán unir sus fuerzas para detener al Hombre de la Máscara de Plata, y descubrir quien o quienes se esconden detrás de una conjura que amenaza con sumir el imperio en el caos.

Eduardo Martínez.