jueves, 22 de octubre de 2015

Sherlock Holmes y la Segunda Guerra Mundial



"Atiende qué estampa"
Entre 1939 y 1946, el tandem formado por Basil Rathbone y Nigel Bruce realizó catorce películas en las que interpretaban a la famosa pareja de detectives victorianos. De esas catorce cintas, doce trasladan las aventuras de los personajes a la Segunda Guerra Mundial. No fue un “viaje en el tiempo” caprichoso, sino que respondía a la necesidad de los estudios (la 20th rodó las dos primeras, y la Universal el resto) de producir a matacaballo películas que sirviesen a un doble propósito: por un lado entretener a las tropas destinadas en los distintos teatros bélicos y por otro servir como medio de propaganda para los civiles, actividad a la que se lanzó con inflamado patriotismo todo Hollywood y sus más destacadas estrellas.


Los críticos de cine y los fans del detective no son muy amigos de estas doce películas; la verdad es que no son obras maestras al nivel de algunas obras contemporáneas de cine negro ni mucho menos. La pareja protagonista está realmente enorme, no en vano Rathbone inspiró a la versión de Disney del detective cuando Disney molaba (si no habéis visto Basil Superdetective no merecéis vivir) y es considerado por muchos el mejor Holmes clásico hasta la fecha; pero la versión de Watson, con un Bruce divertidísimo con sus balbuceos y siestas inoportunas da una imagen bastante cómica, muy alejada y poco dignificante del personaje original. Igual de diluidas quedan las tramas, que no alcanzan la profundidad de las aventuras escritas por Doyle aunque algunas estén inspiradas en la obras de este. Sobre los protagonistas, cabe reseñar que ambos actores tomaron partido activo en la Primera Guerra Mundial llegando a alcanzar grandes honores dentro del ejército británico, así que no cuesta imaginar que su implicación en las doce películas ambientadas en los años 40 fue más que algo meramente profesional.

"mumble mumble mumble"
A pesar de esta (supuesta) baja calidad de las cintas, para el tema que tratamos en este blog el Holmes de la Universal es una producción inexcusable. ¿Y por qué? Porque estas doce películas son una amalgama maravillosa de todos esos ingredientes que hacen que algo lleve la etiqueta de pulp: trasladan un puntal del pulp-antes-del-pulp como lo es Sherlock Holmes al entorno 100% pulp de las historias de detectives de los años 40, de modo que tenemos a Holmes y a Watson luchando para los Aliados contra quintacolumnistas chunguísimos y femmes fatales (La Mujer Araña es una joyita que no hay que dejar pasar bajo ningún concepto) envueltos en el brillante papel de regalo de “todo a 100” de la más apresurada de las series B (la Universal rodó dos o tres películas por año): nos encontramos escenarios que se repiten de una cinta a otra cambiando un par de candelabros de sitio para convertir una mansión galesa en un centro de operaciones londinense y actores que interpretan a varios personajes diferentes sin siquiera ponerles una peluquita o algo. Y a la contra, hay como dos o tres Moriartys diferentes. Todo muy loco, todo muy de teatrillo, y todo muy maravilloso.


De modo que el Holmes de Rathbone y Bruce es una especie de compendio del pulp que va de la novela al cine tocando todos sus tópicos con una cutrez deliciosa. Si no tenéis tiempo o ganas de ver todas las películas, al menos plantearos ver la citada La Mujer Araña, pues si como he dicho, en conjunto las doce de la Universal reúnen todo aquello que define una obra pulp, esta es una especie de píldora condensada con toda esa sopa de lugares comunes, con femme fatale (Gale Sondergaard lo peta muchísimo en su papel de Moriarty femenina), detective en peligro (con flequillo despeinado incluido en las peleas), matones exóticos y mecanismos mortales (de los que no hablaré por no hacer spoiler).

Así que este Holmes es como una especie de chute de pulp, una sobredosis que da gloria meterse.
The Spider Woman, Universal 1944

Jae Tanaka.