viernes, 2 de octubre de 2015

La Primera Familia (del pulp).

Ahora que Disney está poniendo patas arriba los cómics Marvel para encajarles en el exiguo lore de un puñado de películas para todos los públicos, es un buen momento para echar un vistazo al origen de todo: los Cuatro Fantásticos ¿Y porqué en este blog? Porque no se puede entender a los 4F sin el pulp.

The Fantastic Four #1 (Nov. 1961).
Lápices de Jack Kirby.
Según se cuenta (no es un dato confirmado oficialmente), la Primera Familia es fruto de un regalo envenenado de los jefazos de Marvel al entonces editor Stan Lee (oremos). La cosa, al parecer, fue algo así: “Oye, Lieber, estos de National Periodical Publications (posteriormente DC) se nos están comiendo por los pies, invéntate algo para competir con la JSA”. Algo que no debió hacerle demasiada gracia a “The Man”, puesto que no le gustaba nada la fórmula narrativa de aquellas historias. Así que puso en marcha ese cerebro extraterrestre que tiene y parió (con fecha editorial de noviembre del 61) a un grupo de gente con superpoderes, sí, pero que no eran meros disfraces de colores chillones, sino personas reales que se movía en un mundo real; nada de Gotham o Metrópolis: sus personajes vivían en Nueva York, y lejos de ocultar sus identidades bajo una máscara, eran personalidades públicas.

Y no sólo eso diferencia a los personajes de Lee de los superhéroes de la futura DC, también las historias: los 4F no se dedican a detener delincuentes, no son “vigilantes” (en cierto sentido tal vez sólo Spiderman encaja en ese concepto de “héroe guardián”, y en mi opinión es más cosa de Steve Ditko que del propio Stan Lee). De entrada, nos encontramos con que el líder del grupo, Reed Richards (¡¡¡santas aliteraciones, Batman!!!) lejos de ser un atleta profesional o un hábil combatiente, es un científico, una de las mentes más brillantes del planeta; su mujer Sue Storm (antes de poder genera campos de fuerza) tan sólo podía volverse invisible y el músculo del grupo, formado por el dúo cómico de La Cosa (el piloto Ben Grimm) y La Antorcha Humana (el eterno adolescente fiestero Johnny Storm) se preocupaban más de su aspecto o de joderse la vida el uno al otro. Es en este punto donde convergen el cómic de superhéroes y el pulp, ya que se podría decir que los 4F son protagonistas con poderes de una novela de Julio Verne, o de algún folletín sci-fi de la época. Sus primeras aventuras no consisten en desbaratar el robo de un banco o liberar a los rehenes de un secuestro, si no en viajar a una civilización que existe en una mota de polvo y ponerla a salvo o explorar un ignoto laberinto de galerías subterráneas habitado por criaturas ciegas y prehumanas. Es más adelante cuando empiezan a preocuparse de defender a la Humanidad de la poco amistosa visita de Galactus, pero incluso esas historias tienen un enfoque más cercano a la sci-fi de revista barata que al consabido “toma hostia fina” de los superhéroes con leotardos. Esta influencia de la sci-fi está presente en toda la obra de Lee, en la que la mayoría de sus héroes o bien son científicos, o bien han obtenido sus poderes “por culpa” de la ciencia.

En la actualidad, y por mucho que le pese al devorador de mundos en que se ha convertido Disney, los 4F son un icono de la cultura pop. Y lo son incluso dentro de su propia ficción: el merchandising de los 4F, a parte de las patentes de Richards, es una de las principales fuentes de ingresos de la Primera Familia, jugando así al cómic, al producto de consumo popular, dentro del cómic. La gente que puebla esa Nueva York de los 4F lleva camisetas de los 4F, lee cómics de los 4F. Es una manera extraña pero efectiva de romper la “cuarta pared” de la página, el personaje no habla al lector, sino que el universo entero de sci-fi de los 4F le acoge como un fan más, es un “tu podrías estar aquí” para el público, el “make mine Marvel” trasladado del correo del lector, a las páginas de una de las craciones más grandiosas del genio que es Stan Lee.


Los 4F dándose de morrros con Jack Kirby, en una viñeta de Wieringo.


Jae Tanaka.

(English Version, sorry for all the mistakes)

Now that Disney is putting upside down the Marvel comics to fit them in the meager lore of a handful of films for all ages, it is a good time to take a look at the origin of everything: the Fantastic Four. And why in this blog? Because you can not understand the 4F without pulp.

It is said (is not a fact officially confirmed), that the First Family is the fruit of a poisoned gift given by the bosses of Marvel to the editor Stan Lee. The thing, apparently, was something like, "Hey, Lieber, these guys National Periodical Publications (later DC) are eating our food, create something to compete with the JSA." He did not like too much the DC way of making comics, so he launched (with publishing date November 61) a group of people with superpowers, yes, but they were not mere gaudy costumes, but real people who moved in a world real; none of Gotham or Metropolis: those characters live in New York, and away to hide their identities behind a mask, were public figures.

The 4F are not dedicated to stop criminals, they are not "vigilantes" (in a sense perhaps only Spiderman fit that concept of " guardian hero "and in my opinion is more a Steve Ditko's idea). We find that the group's leader, Reed Richards (holy alliteration, Batman!!!) far from being a professional athlete or a skilled fighter, is a scientist, one of the brightest minds on the planet; his wife Sue Storm (before it can generate force fields) could only become invisible, and the muscle group, formed by the comedy duo of The Thing (the pilot Ben Grimm) and Human Torch (Johnny “eternal adolescent partying” Storm) they are more concerned about their appearance or worried annoying each other. It is at this point that converge superhero comics and pulp, as you might say that 4F are players with powers of a novel by Jules Verne, or some sci-fi serials. His early adventures consist not thwart a bank robbery or free the hostages of a kidnapping, if not traveling to a civilization that exists in a speck of dust and make it safe or explore an unknown labyrinth of underground tunnels inhabited by creatures blind and prehuman. It's later when they begin to worry about defending humanity from the unfriendly visit of Galactus, but even those stories have a closer approach to the sci-fi magazine that the usual cheap "punch in the face" of superheroes in tights. This influence of the sci-fi is present in all the work of Lee, in which most of his heroes are either scientists or have obtained their powers "because" of science.


Currently, and despite much the devourer of worlds in which Disney has become the 4F are an icon of pop culture. And they are even within his own fiction: the merchandising of 4F is one of the main sources of income for the First Family, and playing the comic, the popular consumer product within the comic. The people who populate that New York wears 4F t-shirts, read 4F comics. It is a strange but effective way to break the "fourth wall" of the page, the character speaks to the reader, but the entire universe of sci-fi of 4F welcomes you as a fan more, is a "you could be here "for the public, the" Make Mine Marvel "moved the mail reader to the pages of one of the greatest creationes by the genius that is Stan Lee.

Jae Tanaka